Blockchain, más que una palabra de moda

Blockchain, más que una palabra de moda

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  • Blockchain es más fácil de entender de lo que crees. Aquí te lo explicamos en pocas palabras
  • El mover las claves de la nube a un dispositivo físico más seguro abre la puerta a nuevas aplicaciones blockchain en la vida real

Desde que blockchain aparece en escena en 2009, la tecnología ha cosechado titulares por su ingeniosidad y su potencial para revolucionar innumerables sectores. Pero más que una palabra de moda, es una innovación llamada a introducir una nueva dimensión en nuestras vidas digitales. ¿Cómo funciona entonces? ¡Abrocha bien el cinturón y empápate de este curso acelerado!

Vamos a desglosarlo bloque a bloque

Supongamos que quieras cenar una hamburguesa orgánica procedente de una granja ecorresponsable. La idea detrás de blockchain --una cadena de información inalterable-- es que podrás conocer con absoluta certeza lo que acaba de llegar a tu plato. De un vistazo, podrás saber lo que la vaca comía a diario, sus condiciones de vida y cómo su carne fue procesada y vendida. Todos estos “bloques” de información, una vez registrados por el ganadero, carnicero y transportista, son fechados y atribuidos al autor y no pueden ser modificados por nadie más. Nunca. Claro que hoy podrías encontrar esa información realizando un estudio o visitando la granja, pero blockchain ofrece una información en tiempo real, inmediata, fiable y blindada contra todo sabotaje.
Aunque el ámbito de la blockchain no llegue aún a las hamburguesas, sí se ha convertido en un “registro” de información ampliamente aceptado para las transacciones con bitcoin, las historias clínicas y la gestión de identidad.

Blockchain, sinónimo de confianza

Por su diseño, la blockchain es un depósito de datos protegido que nos permite compartir información con cualquier persona en cualquier lugar del mundo. La idea de un registro detallado de actividades no está mal, ¿pero cómo podemos estar seguros de que la información es fiable? Ahí es cuando las claves privadas entran en juego. Sólo los usuarios con la clave correcta pueden contribuir con sus bloques de información. Así, en nuestro ejemplo, el ganadero sólo puede introducir información relacionada con la granja y no con el procesamiento de carne, envasado o transporte. La transparencia de la base de datos significa que todas las actividades son rastreadas y pueden ser analizadas por cualquiera con acceso a la blockchain, por lo que cada usuario es responsable de su contribución.

El guardián de las claves

El uso de claves privadas es un diferenciador real de la blockchain, ya que permite que los datos se gestionen de forma autónoma y descentralizada. Sin embargo, también abre la puerta a una eventual corrupción. Aunque está claro que cerrar el acceso a la blockchain añade un nivel de seguridad, también crea algo susceptible de ser robado: la clave. Si alguien roba una clave privada, el ladrón puede escribir de forma irreversible en el registro como si fuera el titular de la clave. Y hoy las claves privadas se guardan en la nube, lo que resulta muy práctico. Sin embargo, guardar todas las claves en un lugar puede ser demasiado tentador para los hackers.
IDEMIA, líder global en identidades protegidas, está trasladando estas claves de la nube a un dispositivo físico más seguro, guardándolas en una cámara acorazada, y asegurándose de que sólo el titular legítimo pueda utilizarlas para escribir en la blockchain. Una vez guardada la clave en esta cámara de protección, solo se puede acceder a ella de forma segura con los datos biométricos del propio usuario. Tras haberse asociado la clave a una identidad verificada, el propietario tendrá control total sobre la misma y no podrá ser suplantado. Además, con la dispersión de todas las claves, en lugar de hackear una plataforma y acceder a todas las claves guardadas, los piratas tendrían que hackear a cada uno de los usuarios, lo que les complicaría mucho el trabajo.

Blockchain en la vida real

Además de la seguridad, desplazar las claves privadas a dispositivos físicos protegidos supone una mayor comodidad y acerca la blockchain a nuestro mundo físico. Hoy, las criptomonedas sólo pueden utilizarse en línea porque es ahí donde se guardan las claves. La promesa de una clave física protegida supondría la posibilidad de pagar con esta moneda en la vida real. Mañana, podremos comprarnos un café desde una máquina expendedora conectada, que anotará la compra en el registro, y con una pasada del smartphone pagaremos de forma segura el café. Las criptomonedas simplifican la vida y todo es más seguro, por lo que todo el mundo sale ganando.
En IDEMIA, la verificación y gestión de identidad es algo enraizado en nuestro ADN, acostumbrados como estamos a afrontar el reto de la protección de identidad, de tal forma que sólo tú puedas ser tú. Y en el mundo de la blockchain, una identidad blindada autentica la cadena entera de información y abre las puertas a un sinnúmero de aplicaciones. Continuará...