Huellas dactilares biométricas

Desbloqueando el mundo con biometría

Seguridad Pública e Identidad
  • Hoy, los datos biométricos poseen una multitud de formas, simplificando nuestra vida diaria y haciéndola más segura.
  • La huella dactilar fue la primera forma de identificación biométrica aplicada y sigue siendo la más utilizada en la actualidad, aunque el reconocimiento facial está ganando cada vez más terreno.
  • En determinadas circunstancias, cuando se requiere una alta fiabilidad, se recurre al uso de una verificación multibiométrica, combinando por ejemplo las huellas dactilares con el reconocimiento facial o de iris.

Vincent Bouatou, Director Innovation Lab at IDEMIA

La biometría está ocupando, poco a poco, muchos aspectos de nuestra vida. Tanto si utilizas tu huella dactilar para desbloquear el smartphone, cruzar la frontera de un país o incluso caminar por la calle en una ciudad conectada, la biometría ya forma parte de nuestras vidas y, muy probablemente, la simplifica o la hace, de una forma o otra, más segura.
BOUATOU Vincent - Director Innovation Lab at IDEMIA

Todo empezó con las huellas dactilares

Nuestras huellas dactilares son totalmente únicas y permanecen sin cambios a lo largo de la vida. No importa si seamos jóvenes o viejos, ganemos o perdamos peso, nunca cambian (no puede decirse lo mismo de la foto de identidad). Es por medio de ellas que la biometría empezó su andadura con la captura y uso de datos dactilares. Durante años, la policía ha ido recopilando las huellas dejadas en distintos escenarios de crimen, cotejando las pruebas con una base de datos de personas bajo sospecha. En los últimos años, la tecnología biométrica en este campo ha experimentado una profunda revolución impulsada en gran medida por la digitalización. Gracias a las herramientas de investigación por vídeo, los expertos de la policía pueden ahora escanear grabaciones de vídeo para identificar un determinado rostro en una calle abarrotada o escudriñar horas y horas de secuencias de vídeo en busca de pistas que permitan resolver un caso.

La biometría a escala global

Nuestras huellas digitales son totalmente unicasParalelamente al continuo avance de la tecnología biométrica, la sociedad está encontrando nuevas formas de integrarla en nuestra vida diaria. Hoy, los datos biométricos permiten al ciudadano ejercer el derecho fundamental a ser reconocido como persona ante la ley y proporcionan acceso a una multitud de servicios, tales como prestaciones sociales, asistencia sanitaria o servicios financieros. Y aunque las huellas dactilares siguen siendo los datos biométricos por antonomasia, en determinadas circunstancias se requiere un proceso de verificación doble.

En 2009, IDEMIA se unió a un ambicioso proyecto orquestado por el Estado indio: atribuir un único número de identificación a cada uno de los residentes de India, un país que cuenta con más de 1300 mil millones de personas. El programa Aadhaar ha sido todo un éxito, y una de las claves del éxito fue el uso de múltiples credenciales biométricas para solventar el conocido problema de las huellas dactilares en determinados segmentos de la población. Y es que, por ejemplo, en los trabajadores manuales, con el tiempo, las huellas dactilares pueden llegar a ser difíciles de escanear o cotejar. Esta es la razón por la que en el programa Aadhaar se incorporó el escaneado de iris como fuente de identificación secundaria, reafirmando la seguridad de cada ciudadano.

En algunos países, el uso de la biometría es también una forma eficaz para el Estado de llegar a cada ciudadano y garantizar el acceso a unas elecciones justas. En el caso de ciudadanos en zonas rurales de África que necesitan acceder al censo electoral, MorphoTablet 2i de IDEMIA proporciona una solución todo en uno. Este terminal biométrico móvil facilita el registro de personas utilizando tres tipos de datos biométricos (huella dactilar, rostro e iris) y, gracias a su portabilidad, es la herramienta ideal en estas zonas más remotas.

La biometría despega

Reconocimiento facial, estandar de oroSon muchos los factores que determinan cuál sería la biometría más adecuada para una determinada situación. Por ejemplo, en los viajes aéreos, el patrón de referencia es el reconocimiento facial. La ICAO marcó la tendencia a seguir cuando requirió por primera vez en sus normas internacionales una foto como elemento biométrico obligatorio en todos los pasaportes. Hoy, la tecnología biométrica en aeropuertos se basa fundamentalmente en sistemas de reconocimiento facial para verificar la identidad de los viajeros.

Un ejemplo ilustrativo de las ventajas de la biometría lo encontramos en la terminal T4 del aeropuerto Changi en Singapur. Para agilizar el tránsito de los millones de personas que pasan a diario por Changi, el aeropuerto confía en la tecnología de reconocimiento facial: desde el check-in automático hasta la eliminación de las tarjetas de embarque e incluso el pago en las tiendas libres de impuestos. De esta forma, aumenta la seguridad, se optimizan los recursos en las fronteras y se simplifican los trámites aeroportuarios.

El uso de la biometría en el día a día

Biometria amplemente adoptada telefonos inteligentesLa biometría ofrece posibilidades interminables, de las que apenas intuimos una pequeña parte. En los últimos años, su integración en los teléfonos móviles ha dado un empuje decisivo a esta tecnología. Primero la lectura dactilar y luego el reconocimiento facial han terminado por llevar la biometría a nuestro día a día. Hoy, son datos biométricos los que desbloquean nuestros móviles con innovaciones tales como 3D Face de IDEMIA, por ejemplo, y los escenarios de uso se siguen multiplicando: desde la verificación segura de nuestra identidad a por medio del smartphone para abrir una cuenta bancaria o suscribir a distancia un nuevo plan de datos hasta la sustitución del código PIN de las tarjetas de pago por nuestra huella dactilar.

Los beneficios de la biometría en la vida diaria seguirán impulsando sus tasas de adopción. Mañana, puede ser que el mundo sea un lugar sin códigos ni contraseñas, un mundo en el que en lugar de las contraseñas de acceso a sitios o servicios utilicemos algo mucho más seguro e imposible de olvidar: nuestros propios datos biométricos.